Eterna Primavera

Alégrate
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Siempre Optimista
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La novela «El Amor en los Tiempos del Cólera» de Gabriel García Márquez, publicada en 1985, parece habernos dejado un manual para enfrentar los momentos que vivimos ahora ….

“Capitán, el niño está preocupado y muy incómodo debido a la cuarentena que el puerto nos impuso».
– ¿Qué te preocupa, muchacho? ¿No tienes suficiente comida? ¿No duermes lo suficiente?
– No es eso, Capitán. No puedo soportar el no poder desembarcar y el no poder abrazar a mi familia.
– Y si te dejan salir del barco y tus seres amados se contaminan, ¿cargarías con la culpa de infectar a alguien que no puede soportar la enfermedad?
– Nunca me lo perdonaría; pero para mí, que inventaron esta plaga.
– Puede ser, pero ¿y si no fue inventada?
– Entiendo lo que quiere decir, pero me siento privado de mi libertad, Capitán.
– Exactamente, yo hice cuarentena hace 7 años atrás.
– ¿Y de qué le privaron? ……
Hubo una epidemia. En Porto Abril, se nos prohibió bajar. Los primeros días fueron duros y me sentí como tú, pero pronto comencé a enfrentar esas imposiciones, usando la lógica.
Sabía que después de 21 días del mismo comportamiento se crea un hábito, y entonces en lugar de quejarme pensé en crear hábitos que reemplacen a los equivocados. Comencé a comportarme de manera diferente a los demás. Empecé con la comida. Me propuse comer la mitad de lo habitual. Luego comencé a seleccionar los alimentos más digeribles, para no sobrecargar el cuerpo. ….. El siguiente paso fue purificar los pensamientos no saludables y tener pensamientos cada vez más elevados y nobles. Me propuse leer al menos una página cada día de algo que no conocía. Me puse a hacer ejercicios en el puente del barco.
Un anciano hindú, me había dicho hace años que el cuerpo mejoraba al retener la respiración. Me puse a respirar profundamente cada mañana. Creo que mis pulmones, nunca habían alcanzado tal capacidad y fuerza. …..
En lugar de pensar en todo lo que no podía hacer, estaba pensando en lo que haría una vez que llegara a tierra firme.……..
– ¿Cómo terminó, Capitán?
– Adquirí todos esos nuevos hábitos. Me dejaron bajar del bote mucho más tarde de lo esperado.
-¿Se privó de la primavera, entonces?
– Sí. Ese año me privaron de la primavera y muchas otras cosas, pero aún así florecí. Llevé la primavera dentro de mí y nadie me la puede quitar.”
Gabriel García Márquez