La vida, el matrimonio y la educación no son negociables

La familia pilar de la sociedad
3 junio, 2019
La familia
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El Papa Emérito Benedicto XVI enumeró ante miembros del estado español “tres principios no negociables” que consideramos importante comentar con ustedes.

-El primero de estos principios es la protección de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

-El segundo es el reconocimiento y la promoción de la estructura natural de la familia como unión de un hombre y una mujer basada en el matrimonio.

-El tercero se refiere a la protección al derecho de los padres a educar a sus hijos.

La protección de la vida desde la concepción hasta la muerte de la que habla el Santo Padre se refiere obviamente a su rechazo absoluto al aborto y a la muerte provocada, que va en contra de toda ética, ya que la vida siempre debe de defenderse, desde la concepción hasta la muerte del ser humano.

El Santo Padre subrayó la importancia de defender a la familia como una “estructura natural frente a los intentos de hacerla jurídicamente equivalente a formas de unión radicalmente distintas que hacen daño a la familia y contribuyen a su desestabilización, obscureciendo su carácter específico y su papel social insustituible”. Esto refiriéndose a que algunos países, entre ellos España, e inclusive algunos estados de nuestro país que ya han aprobado el matrimonio entre homosexuales, aberración que va contra toda ética. Esto nos dice el Papa Emérito: “Se trata de una ofensa contra la verdad de la persona y una herida la justicia misma.”

El tercer principio es la “protección del derecho de los padres a educar a sus hijos” que tampoco puede negociarse, si no que derecho de los papás escoger el tipo de educación, que según su conciencia; consideren mejor para sus hijos.

El Santo Padre es muy claro al hablar de estos tres puntos que indudablemente todos debemos considerar y defender si queremos tener una sociedad sana.

Ojalá que nos propongamos seguir defendiendo estos tres principios que transformarán nuestras vidas y la de nuestros compatriotas, para una mejor sociedad, más justa y humana que heredar a nuestros hijos.