La familia pilar de la sociedad

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A través del tiempo se han dado infinidad de definiciones de familia, casi tantas como se han dado del amor. Todos al nacer llegamos a formar parte de una familia que está inmersa en las más diferentes situaciones, lo que hace que una sea única e irremplazable.

A pesar de estas diferencias, existen rasgos en todas las familias que nos hacer ver que es la “célula primera y vital de la sociedad”, en donde todos nos podemos realizar como esposos, padres, hermanos, abuelos, cuñados, etc; La familia es fundamental para que el individuo se desarrolle dentro de un orden natural; y basado en el amor, cada miembro de ella se sienta protegido y apoyado para realizar sus proyectos de vida.

Dentro de la familia, cada uno quiere al otro por lo que es. Entonces es preciso eliminar el “yo” y pensar más en el “tú”. Como decía una amiga en su libro “a Dios le gusta el te”: usemos un poco más el “te” amarte, conocerte, quererte, cuidarte, protegerte, etc.; y olvidemos mucho más el “me”: amarme, conocerme, quererme, cuidarme, protegerme, etc.

Formar una familia es pensar en la donación incondicional: de amor, atención, cuidados, sacrificios, etc. La felicidad que nos supondrá esa donación nos recompensará seguramente. “La unión hace la fuerza” y si queremos que nuestra familia sea más fuerte, cada miembro de ella tenemos que aportar nuestras capacidades para lograrlo.

La historia nos ha enseñado que cuando la familia se destruye la sociedad se enferma. Ninguna cultura, desde los primeros siglos de nuestra era, ha sobrevivido al hundimiento de este pilar básico. La familia no está pasada de moda, y aunque se exige mundialmente un nuevo enfoque actualizado de ella, en todos los rincones del planeta aplica el modelo propuesto por San Juan Pablo II en su documento “Familiaris Consortio” como: “una comunidad de personas con una vocación a la vida, donde cada hombre es aceptado y tomado en serio como persona y cada hombre y cada mujer con sus obligaciones y expectativas”.

No hay que olvidar que como mujeres tenemos como principal misión nuestra familia, que es el pilar de la sociedad y constructora de paz. Tratemos de que ella siga siendo una escuela de amor y generosidad y ejemplo para todos los que nos rodean.

De nosotros los padres depende que demos a la familia el lugar preponderante que merece. Recordemos que Benedicto XVI dice que ella es “el sitio idóneo para acoger a los hijos y trasmitirles la fé, que la familia es además santuario de vida y esperanza de la sociedad”. Meditemos en estas palabras y actuemos de acuerdo a ellas.

Esquema general de la familia cristiana

Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo > Dios creó al hombre y a la mujer > Se unen en matrimonio por la Gracia de Dios y forman la familia > Dentro de la familia hombre y mujer tienen una misión conjunta y cada uno tiene sus obligaciones y aspiraciones > Los padres reciben a sus hijos como una bendición de Dios y cada hijo tiene sus obligaciones y expectativas > Los hijos llegan a formar sus propias familias teniendo siempre como referencia la Fe en Dios y basan su vida en los dones que adquieren del Espírito Santo; que son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, temor a Dios.