Sólo hay que disfrutar
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Compromisos en la relación
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¡Fue su culpa! Cuando cuesta aceptar la responsabilidad, se prefiere buscar culpables. Escuchamos a los jóvenes decir: “La maestra me reprobó”, “Llegue tarde porque me hablaron por teléfono”. “No pude preparar el tema para la reunión porque me llagaron visitas”. Tan común es buscar culpables que quizá por eso se hizo muy famosa la canción que canta con mucho éxito Luis Miguel: “No culpes a la noche, no culpes a la luna, será que no me amas?” La intención de la canción es pedir a la persona que sea responsable, se enfrenta a la realidad, sea sincero y asuma las consecuencias: “me amas o no”, no busques excusas.

Es indispensable llamar a las cosas por su nombre y asumir la responsabilidad de los propios actos. He escuchado mamás decir a sus chiquitos cuando se tropiezan con un mueble: “mueble malo, hiciste que se cayera Juan”. ¿Fue el mueble o fue la distracción de Juan lo que provocó que se cayera? Obviamente el problema es de Juan los muebles no se mueven para provocar accidentes. Juan es el único responsable de caminar observando que no hay obstáculos en su camino. Es necesario hacernos responsables de nuestros actos para poder corregir y aprender de la vida. Si te golpeas en la vida, si fracasas, aprende y hazlo diferente la próxima vez. Sé responsable

No es posible culpar a los demás por la situación que vivimos. Eres lo que eres y estás dónde estás por tus propios actos y decisiones.

“No culpes a las personas por decepcionarte, cúlpate a ti mismo por esperar demasiado de ellos”.

Pablo Neruda escribió un poema que se titula: No culpes a nadie. Un fragmento dice: “No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote